viernes, 15 de abril de 2011

EL DISCURSO AUDIOVISUAL. INTEGRACIÓN DE LENGUAJES


Como expone GONZÁLEZ REQUENA en “ EL DISCURSO TELEVISIVO, EL ESPECTÁCULO DE LA MODERNIDAD”, el tratar de aplicar los principios semióticos al estudio de manifestaciones humanas tan desbordantes como el cine, derivó en un desgaste de los conceptos de signo y código. El tratar de establecer la especificidad de estos conceptos dentro de un hipotético lenguaje cinematográfico derivó en un desplazamiento del problema hacía el estudio texto, o lo que es lo mismo, del discurso. Así el discurso pasa a ser el núcleo de las investigaciones teóricas.

Según HJEMSLEV, por DISCURSO entendemos el ámbito de la productividad semiótica, el lugar donde los códigos se atraviesan con los contextos y donde en condicione siempre específicas y concretas emergen los signos, no como hechos autónomos y preexistentes, sino como funciones-signo generadas por la propia dinámica discursiva. Dicho de otra manera: Gran parte de la producción de significado dentro de un film se establece por procedimientos intrínsecos. El propio discurso es capaz de generar sus propios códigos, autónomos a los códigos que lo sustentan. Así pues, muchos de los signos cinematográficos se crean durante el discurso, es decir, no son preexistentes, si bien es cierto que muchos otros si lo son. No olvidemos que el cine toma como referente a la realidad, y que en la nuestra civilización existen numerosos códigos y lenguajes que nos rodean, desde el más evidente, el lenguaje verbal, a códigos más sutiles como son todos los corporales...

Para entender todo esto nos puede ser útil el analizar una de las primeras secuencias de “La ventana indiscreta” ( Alfred Hitchcock 1954 ).

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